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domingo, 30 de diciembre de 2012

CUENTO DE NAVIDAD: EL PERDON




Aquel hombre, cuando perdía la calma,  la insultaba. La agredía verbalmente sabiendo como herir donde más dolía.  Una y otra vez, invariablemente. Después, pasadas unas horas o a veces unos días, le pedía perdón. Ella le perdonaba hasta la próxima ocasión. ¡Cómo  no iba a perdonar a un ser querido!

Con el tiempo, ella tenía sus cajones llenos de perdones vacios. Cada poco tiempo, añadía uno más a la colección, y los encadenaba como se ensamblan los vagones de un tren. Innumerables vagones de perdón,  en una vía muerta. Enumerados del uno al infinito. Perdones que no reparaban el daño causado. Un día llegó a decirle incluso que ELLA NO SE MERECIA PEDIRLE PERDON. Así ven algunos hombres a las mujeres, un saco donde descargar patadas que no merecen luego ni una disculpa.

Cada nuevo episodio,  recordaba el cuento de aquel que en cada explosión de ira daba un puñetazo en la  pared de su casa, donde vivía su familia. Después, cuando volvía cabizbajo pidiendo clemencia, se daba cuenta que el  perdón no quitaba los huecos que su rabia dejaba en los muros, y que por ellos entraba la nieve, la lluvia y los roedores, y que sus seres queridos y hasta él mismo se veían afectados viviendo en una casa llena de agujeros. El perdón no tiene sentido sin propósito de cambio y sin reparar el mal causado -pensaba-. No bastan las palabras, son necesarios hechos. Coger yeso y paleta y tapar las grietas, y una vez hecho esto, pintar la pared y si es posible poner en ella una planta o un dibujo, para que nadie pueda recordar que en ese espacio hubo una vez un muro roto. El perdón es un acto de amor  en quien lo concede. Pero no puede ni debe ser un cheque en blanco en manos de quien lo pide, ni un comodin para obtener ventajas de la generosidad de quienes perdonan.

Puedes arrugar una preciosa lámina de papel, y luego intentar alisarla. Quizá consigas no romperla, pero las arrugas se quedarán marcadas: así son las penas del alma. 




RANITA

5 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Ranita.
Paso a saludarte y a decirte que tienes razón, que aunque se perdone no hay que volver a las mismas.
Pero perdonar y ser perdonado libera el alma, cuando es de veras.
¡TE DESEO O MEJOR, OS DESEO, UN FELIZ AÑO NUEVO, LLENO DE PAZ, SALUD, AMOR Y ARMONIA!.
Un beso desde Valencia, Montserrat

Pilar dijo...

Ese perdón libera el alma de quien perdona pero no supone prestarse a vivir lo mismo de nuevo.
Perdona y coge la puerta, eso te hará libre.


Un beso enorme para empezar el Año Nuevo

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Feliz año, queridas amigas. Y un 2013 lleno de momentos felices.
Ranita

Quentetar dijo...

Me ha gustado el post. Feliz Año nuevo, Rana y Marpin ;)

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Buen año 2013 Montserrat, buen año 2013 Pilar, buen año 2013 Quentetar.