-¡El amor!...es un rayo de luna - murmuraba el joven.
-¿Por qué no despertáis de ese letargo? - le decía uno de los escuderos-, os vestís de hierro de pies a cabeza; mandáis desplegar al aire vuestro pendón de ricohombre, y marchamos a la guerra. En la guerra se encuentra la gloria.
-¡La gloria!..,La gloria es un rayo de luna. No, no quiero nada...; es decir, sí quiero...;quiero que me dejéis solo.., Cantingas...mujeres...,gloria..., felicidad...;mentira todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un rayo de luna.
-Gustavo Adolfo Becquer-
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