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lunes, 2 de abril de 2012

PARECE QUE VAMOS A TENER UNA SEMANA SANTA PASADA POR AGUA...

Leoniv Afremod
"Cita con la Lluvia"

LLUVIA 

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje! 

Federico García Lorca 

Marpin y La Rana

4 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola amigos:
Gracias por compartir este Poema tan bello.
¡Feliz Semana Santa!
Un abrazo, Montserrat

Ana dijo...

Nunca me canso de leer este poema de Lorca, me llega mucho.
¡Feliz Semana Santa!, aunque sea pasada por agua.
Saludos
:D

Anónimo dijo...

¿En vuestra peninsula iberica no existen poetas alegres?

Apretones de
Dracula, Nena y el Fosilizado.

Anónimo dijo...

[AnónimA]
que grande ES Lorca! El a un no ha muerto, vive en los corazones de aquellos lectores que adoran sus palabras, vive en cada gota de lluvia derramada, ya que hoy, al jugar con el diábolo bajo la lluvia podía sentir como cada gota en mi piel formaba una preciosa melodía de piano,acompañada, eso sí, de unos precioso versos recojidos en este blog.
Por si no lo habeis notado, adoro a Lorca, i tambien, a Lluvia.