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jueves, 8 de septiembre de 2011

EL PODER DE LOS INSULTOS.



Recientes estudios vienen a alertar de los efectos absolutamente devastadores que el discurso agresivo de amigos, familiares o allegados provocan en las personas Antes de insultar gravemente a alguien cercano, habría que pensarselo dos veces, porque podemos hacerle mucho daño.

Los resultados afirman que en la impronta cerebral, el impacto de la palabra desabrida y el discurso agresivo es más devastador que la propia sucesión de hechos. Son necesarios hasta cinco cumplidos, cinco frases amables o palabras conciliadoras para que el cerebro pueda  borrar las perversas huellas del insulto.

Del libro "Excusas para no Pensar" de Educardo Punset

Marpin y La Rana 


4 comentarios:

MUCHITA dijo...

Es verdad lo que decis pero de alguna forma sobrevivo porque sé que el problema no es mío. Y no es gritandoles de regreso, sino de observar a la persona en su peor escena, que se descargue, actúe, ya que el miedo es de la persona que se queja y no de la que debe padecer.
¿para que gritar? ¿Que conseguis?

PIENSELO ANTES DE ACTUAR.

Besos mil.

escuchando palabras dijo...

La falta de seguridad, los traumas infantiles y muchas otras cosas mas hacen q alguien sea agresivo en su discurso y demas, pero solo les pido a todos aquellos q padezcan de ello trantenlo se estan perdiendo el disfrute de la vida y estan matando felicidad en otros, besos muy buena entrada!

Pilar dijo...

Me quedaré con esta idea, dí cinco cosas buenas por cada regular, parece un buen plan.

Un beso

Houellebecq dijo...

Y no siempre funcionan las palabras amables. Si vienen con la duda de que se dicen por curar o por remordimiento y sólo por eso, vence el insulto. Es más fácil destruir que crear. Por eso la gente tira por el lado sencillo. No abundan el deseo de superación ni las buenas intenciones.