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miércoles, 27 de julio de 2011

HISTORIAS DE JUZGADOS: EL ASESINO EN SERIO


Bernabé de 65 años, se encontraba en el corral dando de comer a los conejos. Su hijo Ventura entró en el cobertizo y le saludó. Distraídamente correspondió al saludo del hijo, y se giró de espaldas a él. Fue lo último que hizo en vida. Un disparo de escopeta con cañones recortados, hecho por detras y a escasa distancia, le dejó sin la mitad de la cabeza y sin vida. El hijo, autor del disparo, sacó el tractor con la pala e hizo un profundo agujero en el campo. Despues, cogió el cuerpo de su padre tapándole la cabeza con una manta, y le enterró en el agujero. Tapó el hueco con la pala y quemó encima varias docenas de neumáticos viejos. Después limpió los restos de masa encefálica y sangre que había por todo el corral con una manguera. Mató un conejo, y dejó las manchas de sangre a la vista, con los restos del animal.  Aquella noche, acudió al Cuartelillo a denunciar la desaparición de su padre. No le tembló el pulso al firmar la denuncia. Se organizaron patrullas de búsqueda, encabezadas por el hijo. Los vecinos miraron y remiraron bajo cada piedra buscando a Bernabé. Los perros de la Guardia Civil pasaron muchas veces sobre el lugar donde estaba  su cadaver, pero el olor a gasolina y goma quemada les despistaba. Varios meses después. llovió torrencialmente sobre el lugar, produciéndose corrimiento de tierras. Un vecino vió un pie sobresalir del lodo y lo proclamó despavorido a los 4 vientos. Ventura desapareció en ese mismo instante y fue hallado medio muerto de frío y hambre por un guardabosques. Se le juzgó por parricidio y fue condenado a 25 años de reclusión.
Desde la cárcel escribía a su madre:

- Mamá, cada noche me acuesto en el el suelo para dejarle la cama a papá. Mamá os quiero mucho a los dos, y por favor, sacame de este sitio que aquí hay "asesinos de verdad".

Basado en un hecho absolutamente real.
José, para el Blog de Marpín y La Rana

8 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola amigos :
Besos, Montserrat

los pucheros de kasioles dijo...

Nunca se sabe lo que puede pasar por la mente de cualquier persona, hijo en este caso, para dar lugar a tan trágico suceso.
¿Falta de maduración? ¿Resentimiento?
Yo más bien diría falta de amor.
Desde mi experiencia, desde mi agradecimiento hacia mis padres, no dudaría en dormir en el suelo.
Abrazos.
Kasioles

Ana dijo...

Que espeluznante, y el final, madre mía... asesinos de verdad, decía.
A mi bisabuela, según tengo entendido, le gustaba mucho leer el Caso, la verdad es que no entiendo porque, con la de libros bonitos que existen.
Saludos

Núria dijo...

Ufff....hay que ver como de retorcidos son los laberintos de la mente humana. Es un relato de esos de poner los pelos de punta, y aún más sabiendo que es un hecho real...
Un besazo de buenas noches, amigos!
Núria

Mª Pilar dijo...

Hay hecho reales que parec en novelas, es tremendo.

Un abrazo

Pilar

Soledad dijo...

Que tremendo, el no se consideraba un asesino, ¿ que pensaría que hizo? una mente peturbada, quién sabe lo que puede pasar por la mente de una persona.
Verdaderamente impresionante, más después le dejaba la cama para que durmiera, como sí su padre estuviera con él.

Un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

Es espeluznante, no se sabe porque lo mato? Ah! Estaba loco claro,

Saludos

Vendetta dijo...

Vaya... dormiría incómodo en el suelo, se aplicó su propia ley