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lunes, 15 de noviembre de 2010

Colaboraciones. Un mini cuento de Daniel B. S. (16 años). Título: UNA FAMILIA DE LOCOS.



A Daniel  le conocían en el barrio como "El Payico". Una mañana del mes de noviembre, Dani "El Payico" fue llevado a pasar una temporada a la casa de campo de su tío Miguel. La razón era que sus padres se habían ausentado precipitadamente para cuidar  a su hermano,  ingresado en un hospital por un  accidente.  "El Payico" apreciaba a sus tíos y tías,  pero de especial manera estimaba a su "tito Migue", como él cariñosamente le llamaba; un tipo raro, delgado y de larguísimas piernas, que llevaba a veces  sombreros muy graciosos.  Su tito siempre le hablaba claro, hasta en los momentos más crudos. "Tio Migue" le abrió la puerta;  bailando  y dando saltos le ayudó a pasar  una de las dos maletas. No tomaba drogas ni bebía alcohol pero parecía bastante loco. Danzaba  con una cinta en la frente y sus gafas de visionario de vaso. Las lentes subían y bajaban cabalgando comicamente por  su larga nariz. Tan contagiosos eran los brincos y movimientos del pobre hombre, que "El Payico", contagiado, se puso también  a bailar sin pensarlo demasiado. Un vecino que estaba pintando la valla,  y un grupo de mujeres que pasaban corriendo en chandal,  se detuvieron y les imitaron. La música salía potente por los altavoces colgados en los pilares del porche, la letra la ponía el tito también, pues cantaba despreocupadamente al mundo:  "Tralaríiiiii tralaláááááá"...

Entre paso y giro de baile, el tito Migue soplaba en la oreja del sobrino: 


- ¡Pobretico Payico! ¡Ay! Se me ha olvidado "desirte" que hay un huerto con unos árboles "cargaitos" de mandarinas.
El payico  pregunto qué  dónde estaba el huerto, y él respondió a los allí presentes cantando y sin dejar de bailar:


-  Las mandarinas, las muy malandrinas, están vereda arriba, vereda arriba están las mandarinas ¡Que no se entere el dueño del huerto!


Los vecinos, el cartero y las mujeres se fueron con ellos a coger las anaranjadas frutas. El vigilante de los campos al verlos llegar, incomprensiblemente soltó su porra y les ayudo a llenar los cubos con las pequeñas y jugosas delicias. De repente, bajó sin ruidos una nave de las nubes, y de su panza salió la boca de una ancha manguera luminosa que reptando hacia ellos,  se los tragó haciéndoles desaparecer en su interior.

Una vez a  bordo de la nave, el tio Migue  comenzó de nuevo a hablar y a cantar y no se callaba. El comandante del ovni le ordenó silencio y al tocar el hombro del tito,  sufrió un grave ataque de alergia, tal vez provocado por tantas palabras o por el olor de los citricos, pues el tito tenía los bolsillos repletos de mandarinas. El jefe marciano  se puso de color  verde, luego de color  amarillo y después su cabeza comenzó a  hincharse y parecía que le iba a explotar.

El tio Migue no cesaba de hablar. Los otros  marcianos frenaron en seco la nave,  y amerizaron en unas aguas no identificadas. De una patada en el trasero, expulsaron al Payico y al tito Migue. A los demás, se los llevaron.


Nadando como pudieron, por fin llegaron a una playa. Ni mientras nadaba pudo callarse el tío Migue,  y casi se ahoga de tragar tanta agua de mar. El sobrino le aseguró al tio que uno de los extraterrestres musitó alegremente al librarse de ellos. ¡Vamonos sin estos dos, el Paraiso nos espera!


El tio Migue se echó a reir. Y sacando unas mandarinas empapadas de los bolsillos, le ofreció al Payico un par, mientras él se comía una a dos carrillos. ¡El paraíso! No creas, querido sobrino, todo lo que te dicen.

FIN

Daniel B. S.

17 comentarios:

Mª Pilar dijo...

Es un cuento muy para niños, jaja pero me ha gustado

Un abrazo

Pilar

Anónimo dijo...

Enhorabuena, Daniel por el cuento me ha gustado.
Loli

Anónimo dijo...

Buenas noches pallicos. Hemos hechado unas risas con el cuento.
(Mont-se)

Sara Royo dijo...

Muy bien, Daniel!!!

Anónimo dijo...

Me estoy partiendo el bul de la risa.
Un abrazo
Tony-

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Vaya con los ginaniyos y er tito Migue

Enhorabuena es un cuento muy simpático.
Un abrazo y buenas noches, Montserrat

Pilar dijo...

Pues gracias por la sonrisa, los brincos y las mandarinas, un poco verdes, eso sí.

mária dijo...

Muy divertido el cuento. Me gustan las familias de locos.
Un abrazo.

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Sigue escribiendo Daniel, es evidente que tienes madera de buen narrador.

Anónimo dijo...

Nos ha gustado el cuentecillo por la disparatada imaginación del autor


CuentosAdolescentes@hotmail.com

Quentetar dijo...

Mu güeno Dani, cuídate que esas cabezas se van enseguida, no te juntes con mala gente...

Anónimo dijo...

¡¡A los ladronesss!!

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Gracias a todos en nombre de Daniel.

Daniel, enhorabuena por tu cuento.

Anónimo dijo...

Danielikoo ,ese maquina, el orgullo de la familia

Anónimo dijo...

Felicidades por el mini cuento es atrevido y bravo.

Luis Alejandro
Madrid

Anónimo dijo...

er titico carloss..er titicoo carloss..lalala..un saludoo desde el ayto de lorca.

Anónimo dijo...

o la la la la la la q maravilloso cuentecito y daniel genialll