EL BLOG COMPARTIDO

viernes, 16 de julio de 2010

RELATOS NUESTROS DE CADA DIA: ¡AY CARMELA!

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Cártel de Carmen de la ópera de Dijon



Carmela era una niña vistosa, no  por su físico y si por su natural desparpajo. Destacaba con diferencia sobre sus hermanas,  ellas eran andaluzas de piel aceitunada y pelo negro como alas de cuervo, ella vino a nacer rubia y con la piel fina y blanca. Carmela era hija del Teniente Soto -más conocido por sus subalternos como "Picha-Brava"- pues tenía vástagos bastardos extendidos por toda la geografía de Sierra Morena.

Un día que Carmela jugaba al "escondite", fue a refugiarse a los almacenes del cuartel. Tras los sacos, en penumbra y jadeando, tropezó con dos cuerpos. Uno era el de Rosa, la mujer del Cabo Peláez; el otro era el de su padre. Por un segundo los ojos de ambos se encontraron,  Carmela quiso correr. La garra del Teniente atenazó su brazo elevando su cuerpecillo un palmo sobre el suelo: 

-"Como digas algo, te mato".

Carmela creció bajando la mirada para no encontrarse nunca con la de su padre. La guerra española se llevó a una de sus hermanas, Antonia. Carmela lloró mientras sus pechos y caderas se redondearon convirtiendola en la mujer más bonita de su entorno. Su padre, conocedor a fondo del pensamiento de los hombres, la vigilaba estrechamente.

En las fiestas del pueblo, un apuesto aspirante a matador, toreaba unas vaquillas. Desde el ruedo, el torero sólo tuvo ojos para Carmela a la que brindó -oreja en mano- la muerte del animal. Al teniente no le hizo ninguna gracia e hizo levantarse a toda la familia rápidamente apenas se terminó el festejo. Entonces dejó a su familia en casa, y se fue él solo al baile.

Un  año después, nadie de la familia del Teniente Soto fue a los toros. En ese año había triunfado el espada, y era uno de los toreros más solicitados. Había aceptado venir al pueblo a torear cobrando mucho menos de lo que le ofrecían en otros lugares. Al caer la noche llamaron a la puerta de Carmela. Un hombre con traje de luces rojo y oro manchado de arena y con algún desgarro, estaba en el umbral con todo el pueblo detrás.

- Este hombre, que viene de jugarse la vida, quiere un vaso de agua fresca de la muchacha más linda.  También quiere  invitar  a Carmelita y a toda la familia al baile, pues hace un año que me enamoré de ella, nos hemos estado escribiendo y delante de todos digo:  Quiero que sea mi mujer. 

El teniente Soto se apresuró a salir para echar al atrevido, cuando vio venir a Carmela con una jarra de agua fresca y un brillo  nuevo en los ojos.

- ¡Tira ese agua y ve para adentro inmediatamente!- tronó.

Carmela se acercó a su padre mirándole sin pestañear: 

- "Padre,  están aquí todos los vecinos. Está mi madre y mis hermanas. ¿Quieres que les cuente lo que pasó hace años en los Almacenes?

El viejo teniente palideció temblando de ira. Carmela se acercó a él, y simulando un beso de despedida,  le  dijo al oído:

- "Como digas algo, te mato "

Y cogiéndose del brazo del torero, se fue calle abajo seguida de su madre y hermanas y acompañada por  todos los vecinos.


José

Muchas felicidades a todas las mujeres que se llaman Carmen en este 16 de Julio.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Madre mía!! El valor de la mujer perfora mí alma y su cuerpo de carne y hueso vibra contigo y con tus palabras. Y qué más puedo añadir o escribir ???
Tal vez un tenemos tantas realidades, es decir , nuestro destino también depende de nuestro miedo o coraje, por supuesto que sí.

mária dijo...

Bonita historia. a
Algún día me gustaría que estas heroinas no fueran tan rubias ,ni tan guapas, ni estuvierasn tan buenas. Lo siento, pero es que empiezo a estar un poquito harta de que aparezcan en todas las historias.
Reivindico la belleza del alma.

Pasaros por mi blog a recoger un premio... y no me regañeis....que soy buenaaaaaaaa.
Besitos.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

¡AY EL MACHISMO DE ANTAÑO!

Sabeis una cosa me ha gustado mucho el relato de José.

Una de lasa Operas que más me gusta es Carmen de Bizet.

Un abrazo, Montserrat

Pilar dijo...

Precioso, casi me la he podido imaginar, el pelo negro y brillante, la silueta de una guitarra, en los ojos el brillo de una estrella y perfumando a su paso al aroma del jazmin.

Mª Pilar dijo...

El derecho de pernada que se llama, pero estuvo muy bien la hija e hizo bien.
Me ha gustado el cuento.

Un abrazo

Pilar

Anónimo dijo...

Un fuerte abrazo para José de un leal lector.
Miguel Ángel.

Anónimo dijo...

Buenas noches.
(Mont-se)

caly dijo...

A eso se le llama "tener ovarios"
Realmente muy buen escrito, Felicitaciones!!
Caly

Marpin y La Rana dijo...

ANONIMO: Claro que nuestro destino depende de nuestros actos, y que no cabe culpar a otrso de actos que haya hecho uno mismo. Un saludo en la mañana.


MÁRIA:Esta mujer a la que efectivamente llamaban "La Rubia" vivió. Destacaba en su lugar de nacimiento, porque la mayoría de las mujeres eran morenas, de piel verde-olica y ojos oscuros. Como destacaría una mujer morena en Suecia, más o menos. De cualquier forma, el valor de esta mujer no estaba en su pelo (como Sansón) sino en sus actos. Carmela vive aún y tiene 82 años. Sigue siendo bellísima.
Un abrazo.

Postdata: Muchísimas gracias por el premio. Por supuesto que no te regañamos, en este blog hay libertdad de expresión y tú eres un encanto.

MONTSERRAT: Efectivamente, el machismo ofrecía manifestaciones como ésta, que está inspirada en un hecho real. La lucha debe ser para que estas situaciones no continúen en el presente, pues desgraciadamente, siguen existinedo las desigualdades globales entres hombres y ujeres en el planeta. Uu abrazo.

PILAR: Si leyendo imaginas, si nuestras humildes letras han conseguido eso, benditan seas las palabras. Un abrazo.

Mª PILAR: Hola, dama de la bella sonrisa. Todos estamos felices de verte escribir de nuevo, inequívoca señal de que las cosas mejoran. Vientos de alegría y salud para ti. Un abrazo.

A MIGUEL ANGEl: Gracias por todo.
Un abrazo.

A MONT_SE: Feliz viaje y vacaciones, amiga. Y un cordial saludo a tu padre.

A CALY: Gracias por tus palabras, amigo argentino. En una sociedad española de postguerra, la astucia y la valentía de Carmela cambiaron su vida. Sí que tuvo "dos ovarios". Un abrazo.

Anónimo dijo...

me ha gustado este relato corto
mariela