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viernes, 25 de junio de 2010

¿Qué es un clásico?





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Es una obra que sobrevive al paso del tiempo. Que pregunta y contesta y es capaz de leernos a nosotros: lo más cercano y lo mas desconocido. Leer un clásico es una experiencia única. Puede cambiar nuestras vidas: Joyce, Tolstoi, Flaubert, Dostoyevski, Kafka, Whitman, Melville, Goethe, Dickens, Conrad, Faulkner. Moliére,  Shakespeare, Dante, Pérez Galdós, E.A.Poe, Victor Hugo, Miguel de Cervantes...Y tantos.

Faustino

                                                    

8 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Muy buena definición.

Recibid un abrazo de esta amiga, Montserrat

CORAZÓN VERDE dijo...

Marpin los clásicos no pasan nunca por mucho tiempo que pase, un abrazo

Elchiado dijo...

Un clásico es un trozo de alma encadenada capaz de liberarse en el alma que lo lee con sentido: es la lámpara de un genio que espera la apertura de tu mente para poder liberarse. Y es que un libro... lo escribe cualquiera, pero un clásico, sólo unos cuantos. Ciertas palabras, Sr. Faustino, me han gustado (sin desmerecer a los best-seller de serie z, claro, ni a los editores de Marca, lo más leído en nuestro país después del teletexto) Un abrazo

Fran Frannao dijo...

Faustino se te olvido mencionar a Oscar Wilde o a Antoine De Saint Exupéry.
Que tengais un buen fin de semana

Pilar dijo...

Lamentablemente, el mundo del arte y la cultura han caido en manos del mercado y por ello, los clásicos casi han desaparecido, y si además la SGAE no puede cobrar por ello, aún más.

Anónimo dijo...

Chao.
(Mont-se)

Núria dijo...

Un clásico es intemporal y un superviviente al paso del tiempo. Un clásico no es esclavo de modas literarias. Un clásico es, sencillamente, eterno.
Permitidme incluir, en esa lista, a Gustavo Adolfo Bécquer. En mi opinión se merece compartir esta categoría con tan ilustres autores.
Un abrazo!
Núria

Marpin y La Rana dijo...

Y tantos que no se han puesto, es cierto. Todos los que mencionais y más. Los que están son el símbolo del resto.
También recordamos a tantos escritores anonimos que dieron su alma en su escritura y que yacen cubiertos de polvo en las estanterias o en el trapero.

Gracias a todos.