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lunes, 11 de junio de 2012

La brevedad es hermana del talento. Antón P. Chéjov

El amor a la naturaleza consolará a Chéjov en los momentos más trágicos de su vida. En su juventud él ya la amó con un amor instintivo, total y melancólico. Le gustaba sentarse a la orilla de un río, con la caña de pescar en la mano, haciendo como que pescaba a fin de ocultar a los demás su profunda meditación. Al igual que otro enamorado de la naturaleza, Sergio Aksakov, cuyas Memorias de un cazador y un pescador hicieron sus delicias, Antón Pavlovich asociará, a lo largo de su vida, la posición meditativa del pescador a  la del poeta bucólico que hay en él.
Él ama la serenidad de estos paisajes, su total indiferencia a la agitación humana que envenena su vida. ¡Cuántas preocupaciones! Preocupaciones de dinero, preocupaciones familiares debidas  a la pasividad de  sus padres, a la indignidad de sus hermanos: "Nicolás bebe, está enfermo, gana poco. Alejandro no vale nada" (1884)


Marpin y la Rana.

2 comentarios:

Pilar dijo...

Me voy a tatuar la primera cita, jeje.

besos

Anónimo dijo...

Este blog es muy raro
//Alis//