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miércoles, 5 de octubre de 2011

DIOS O LA VIDA O QUIEN SEA, APRIETA PERO NO....ARGGGGGGGGG



Oiga usted, Vida, ya está bien de apretarme el cuello. Deme usted un respiro. Si le mueven los dioses, quiero una audiencia con ellos, para preguntarles qué delito cometí naciendo contra sus excelsas divinidades, a ver si parodiando a Calderón,  se apiadan de mí.  Que no hay derecho a tanta pena, a tantos llantos. Que se queda una por dentro como erial en barbecho. Que apenas me deja usted -Vida-un resquicio por el  que entre un soplo de aire para tomar un respiro.  Mire usted, Vida, no pretendo impresionarla, pero soy creativa, tengo una conversación amena, sé tocar la pandereta  y cocino bien. Déjeme disfrutar de esas pequeñas cosas, al menos. No me quite todo. Y no se ría de lo de la cocina. Que sepa usted que la cocina ayudó a la evolución de los primates  pre-hombres, acortando sus dientes y mandibulas al no tener que enfrentarse a la ingestión de alimentos crudos ni su pesada digestión. Modificó sus rasgos físicos y su conducta. También los hizo más sociales, esperando a que los alimentos se cocinaran en vez de arrancarselos los unos a los otros a manotazos y dentelladas nada más ser cazados, como el resto de primates y mamíferos (Esto se lo dedico a Kasioles que tan bien cocina). 

Es usted un pozo sin fondo, Vida. Recibe usted los sueños, la juventud, las risas de las gentes y devuelve quimeras, canas, arrugas y lágrimas. Un poquito de compasión,  que la crisis económica nos tiene acongojados, pero hay otra peor, esa crisis profunda de alma y valores, que nos ha partido el corazón y la esperanza.  Algo de empatía, Señora Vida.  Aunque sea un poquito. Por favor. 

Ranita

El Blog de Marpín y La Rana

3 comentarios:

Houellebecq dijo...

Sólo el título ya lo dice todo. El que inventó lo de que Dios no ahoga hablaría por él porque hay gente que no sale a flote, crea o no crea. Para unos Dios, para tí la vida, para mí no sé, supongo que la vida o el universo causa-efecto, da igual. A grandes causas malvadas, grandes efectos asfixiantes. En fín, otro día estaremos más optimistas. Saludos.

Mascab dijo...

Haceis bien en pedirle a la vida un poquito de empatía. Porque a veces se olvida de nosotros y nos deja acampar en la desidia y la esolación.

Besos.

Ana dijo...

Algo de empatía, señora Vida, me parece que a veces la pobre se vuelve sorda, jaja. Estamos en las mismas Ranita.
Saludos
;)