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domingo, 20 de febrero de 2011

LO QUE SIENTE UN POETA ANTE LA MUERTE




Picasso

Esa es la tumba do reposa inerte 
Un hijo que adoraba con locura 
Un  ángel de virtud y de hermosura 
Que, sin piedad, me arrebató la muerte

Mis ojos, hijo amado, quieren verte, 
Aunque aparte la hiel de la amargura. 
Que, al contemplar tu santa sepultura, 
Aun le resta valor a una alma fuerte

¡Abrid la tumba triste y pavorosa, 
y dé el dolor a mi dolor consuelo! 
¡Alzad impávidos la fría losa 
y calme pronto mi angustioso anhelo! 
Sólo el cadáver buscaré en la fosa. 
Que su alma pura la hallaré en el cielo. 

Antonio Bienert

José, para Marpin y La Rana

3 comentarios:

Susana Inés Nicolini dijo...

Tremendo poema. Da escalofríos. ¡que fuerza!!!
Gracias por compartir.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Yeeee guapos

Anónimo dijo...

que hay otros mundos y otras gentes, allá.
A. B. 1896