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jueves, 13 de enero de 2011

El asno cargado de reliquias.

Un borrico cargado de reliquias se imaginó que era a él a quien las gentes adoraban. Y poseído de esa idea, caminaba con aire altivo, recibiendo como propios los cánticos y el incienso.
Uno que vio su error, se le acercó y le dijo:
-¡Señor asno, desechad de vuestro espíritu una vanidad tan insensata! No es a vos, sino al ídolo, a quien tanta gloria se le ofrenda.
De un magistrado ignorante, es la toga lo importante.
-La Fontaine-


                                        El blog de marpin y la rana

2 comentarios:

Pilar dijo...

que pena, cuantas togas importantes nos rodean ;)

Besos

Maria dijo...

pobre asno crer algo ke no es y las togas ke hay por hay derramadas inutilmente un beso