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miércoles, 18 de agosto de 2010

Entonces (les dije a mis corazones de melón), es decir, a los vecinos de mi calle...

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 Wladimir Khush


¡Mirad!  Miren, apreciados vecinos. A ustedes lo que les pasa, es que están más pendientes de mi vida que de sus propias vidas o existencias. Para bien o mal, han perdido su fe. 
¡Mis vecinos de la calle Matias Montero no viven sus vidas, mis vecinos viven mí vida!.
Curiosamente o no, todos mis vecinos-menos uno- estuvieron de acuerdo conmigo.

Faustino


2 comentarios:

Anónimo dijo...

IMPOSIBLE vivir la vida de otro, como IMPOSIBLE no vivir la tuya propia.
Es lo único imposible y por eso es el único pecado.
Y asi va la vecindad porque asi es este mundo.

ALEXIA dijo...

Los vecinos son muchas veces una pesadilla, sobre todo en los pueblos pero supongo que en todos sitios son iguales.

Parece que les interesa más nuestra vida que la propia y se ensañan en contemplar y criticar todos los detalles de la nuestra sin posar la mirada en la suya.

Seguro que la existencia ajena es más "divertida", se aburren en la suya...

Creo que cada uno debería vivir su vida sin meterse en la de los demás, respetándonos y conviviendo. Esa es la clave "convivir" y la mayoría no saben hacerlo y lo digo por experiencia.

Nos tuvimos que ir de nuestro piso a otra casa por los vecinos !!! Si yo os contara !!!

ABrazos,amigos.
Alexia