EL BLOG COMPARTIDO

viernes, 11 de junio de 2010

NUESTRAS AMIGAS LAS PLANTAS: El Olivo.

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Vincent Vant Gogh
"Arboles de Olivo"




- EL OLIVO -

Me presento a ustedes. Soy un Olivo. Mi nombre formal es "Olea Europea", pero a mí me gusta como me llaman los hombres y mujeres que me cuidan con sus manos: La Oliva o El Olivo, que como el mar o la mar, ambos tenemos lo masculino y fenenino de la Naturaleza. 

Me encuentro presente en el paisaje y cultura de los paises mediterraneos y de Oriente,desde tiempo inmemorial. Aparezco en la cultura mesopotámica, en la tumba de Tutankhamon, en la tradición hebrea. Una rama de olivo cuenta la Biblia que trajo la paloma que Noé dejó volar de Arca para saber si las aguas habían bajado, y que volvió con una rama de olivo en su pico, convirtiéndose en el símbolo de la paz que Picasso pintara.

Dicen  que soy la Nobleza hecha árbol. No hay ni una sola parte de mí que no os sea útil a vosotros, humanos. Mis frutos os han alimentado y han servido para hacer ese precioso oro verde que es el Aceite de Oliva. Con mis ramas y troncos se han nutrido vuestras chimeneas para quitaros el frío, y de mis raices los artesanos han hecho preciosos objetos. Mis hojas se utilizan como fertilizante, y hasta los huesos triturados de las aceitunas sirven para distintos fines. 

Soy considerado sagrado. Yo entiendo que los hombres así lo establezcan, porque con mi aceite eran ungidos Dioses y Reyes. También sé de belleza y salud. Desde Cleopatra a Helena de Troya, muchas mujeres han cuidado su piel conmigo y he curado las heridas de Aquiles o el mismísimo Jesús de Nazaret. 

Una leyenda cuenta como necesitando un símbolo para una pequeña colonia en el Atica fundada por Cecrops, comptieron Poseidón y Athenea. El Dios del mar creó un caballo alado, mientras que la diosa nacida del muslo de Zeus, me creó a mi para alimento de aquellos seres y  balsamo para sus heridas y luz . Cuando un incendio destruyó la ciudad, yo también fui pasto de las llamas, Más de mi tronco quemado y emnegrecido, la vida se abrió paso como un nuevo milagro y pasé a ser el árbol sagrado de Athenas. Allí permanezco, en la Acrópolis junto a las bellas y misteriosas Kariatides.

Estas historias, aunque bellas, no superan mi humildad de siglos. Crezco salvaje, y si no se me cuida me asilvestro pero sigo ahí, guardando en mis raices el agua para resistir,  bebiendo el viento y los rocios, presto a dar de nuevo cuanto tengo y soy. Mis hojas de plata son el mar verde de los campos de secano.

Una mujer morena, cantaba un día:

"Entre olivos,
mar verde,
puro deleite
corazón de aceituna
sangre de aceite".




Esta Rama de Olivo de Paz, es un regalo del Blog para todos los "Ranautas".
 

Marpin y La Rana.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un post lindisimo.
Rosaura

Anónimo dijo...

¿nuetras? ke disparate

mária dijo...

Me gusta lo de las olivas, es lo que siempre he oido a mi familia que es de Jaén.
Por cierto que he hecho con aceite de oliva un aceite de hipérico, que si quereis os lo mando. Buenísimo para la piel (la de rana, me imagino que tambien).
Besos aceitosos (pero de oliva)

Marpin y La Rana dijo...

Uno de nosotros, José, está muy unido sentimentalmente a Jaén, la pronincia de los mares verdes y los parques naturales.

Nos encantará ese aceite de hipérico. La Rana dice que cuando era mujer, usaba aceite de oliva en su cuerpo y rostro, y que no hay receta de belleza más sencilla, eficaz y barata que ésa, y si no, que se lo digan a Cleopatra.

Un abrazo oleoso, María.