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sábado, 12 de junio de 2010

LOS VIAJES DE MARPIN y LA RANA: Tras los pasos de Hans Christian Andersen

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Monumento en Cartagena a Hans Christian Andersen 
·El Flautista de Hamelin"

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La rana despertó a Marpín croando sin parar en su oreja derecha. Después lo metió a empujones en la máquina del Tiempo. Marpín, medio dormido y atronado, no estaba de buen humor. 
- Con lo pequeña que eres, caramba  cómo chillas, condenada.
La Máquina del Tiempo les transportó a un Vapor el "Non Plus Ultra", en la ciudad de Cartagena, en el año 1862. Los pasajeros se despedían de sus familiares y amigos. La Rana señaló a uno de ellos. Hablaba cordiálmente con el  Cónsul  Sr. Spotorno, su esposa Encarnación Bienert y del hijo de ambos. 
- ¿Quien es?- le preguntó Marpín a la Rana.
- Es Hans Christian Andersen. Se despide de los cónsules que le han invitado a la ciudad y en cuya casa ha residido. El hijo le ha servido de guía y han hecho una buena amistad.Son personas de mente muy abierta.

Marpín oyó a Andersen hablar con la Sra. Bienert de su famoso tío Tadeus Haenke,  de los viajes de éste con la Expedición Malaespina y de la amistad más allá del parentesco que le unía con su padre, Juan Gaspar Bienert. Los ojos de ella eran unos ojos claros y misteriosos, conocedores de un secreto  arcano. En un monento de la conversación miró  a Marpín, y éste sintió un sentimiento parecido al de la fraternidad. 
- Me ha impresionado la mujer- le comento a la Rana.
- Lleva en su sangre una estirpe especial. No la pierdas de vista.
Cuando el barco zarpó, Andersen tenía lágrimas en los ojos. Hombre atormentado por las ansias  de querer, bisexual confeso, excéntrico, lunático, inteligente,  se moría de amor por sus cuatro costados por Harald Scharff, un joven y hermoso bailarín danés de la compañía del teatro. En la cubierta del barco le vieron tomar las siguientes notas: 
          ".. Era la última noche en Cartagena, la ciudad de Asdrúbal, en ella soñé que caminaba por las profundidades del mar, entre extrañas plantas de exuberante fronda, como las palmeras de Elche, que se enroscaban en mí. Vi preciosas perlas, mas ninguna tenía tanto brillo como el que yo había visto en los ojos españoles. El mar rodaba por encima de mí con la sonoridad de un órgano. Me sentí prisionero del fondo del mar y añoré la vida de arriba, de la superficie, y la luz del sol".
- Vamos a conocerle, Marpín. Leyendo sus cuentos he entendido que es uno de esos ejemplares de la humanidad que andan en la vanguardia de los tiempos.
- De acuerdo, dijo Marpín sin discutir. Sabía que en determinadas cuestiones, La Ranita era infalible.
El vapor, surcando suavemente las azules aguas del Mare Nostrum, ponía rumbo a Málaga.

Marpin y La Rana

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos chiflan los viajes de mapi y la ranita. Besos de July y Roky.

Anónimo dijo...

esta historia me suena...
Eternamente sin palabras....

mar- de- galia dijo...

Q viajes tan mágicos y fantásticos tienes Marpin
me gusta leerte
un beso

mária dijo...

Delicioso el relato y vuestros viajes.
No he entendido lo de "hombre atormentado por las ansias de querer".
Un abrazo.

Marpin y La Rana dijo...

MARGALIA: A nosotros también nos gusta leerte a ti. Un beso

MARIA: Te explicamos porque hemos dicho lo del hombre atormentado por amar. Andersen era una persona contradictoria. Por un lado, había escrito que no quería tener relaciones sexuales, pero por otro, también escribía en su diario: «Todo poderoso Dios, tú eres lo único que tengo, tú que gobiernas mi sino, ¡debo rendirme a ti! ¡Dame una forma de vida! !Dame una novia! !Mi sangre quiere amor, como lo quiere mi corazón!»
Un beso, guapísima.

A JULY Y ROKY: Gracias por vuestro comentario. Un cordial saludo.

A SIN PALABRAS: Gracias a ti.

A todos: Un fuerte abrazo desde el tiempo de parte de Marpin y La Rana.

Anónimo dijo...

...........petardos

Marpin y La Rana dijo...

PETARDOS: ¡Pum!