EL BLOG COMPARTIDO

miércoles, 26 de mayo de 2010

RELATOS NUESTROS DE CADA DIA: La jaula que fue a buscar su ave.

"La Jaula" Litografía, 1954. 
Raquel Forner. Pintora Argentina. (1.902-1.988)



Érase una vez una jaula vacía.  Día tras día, los años se iban amontonando sobre ella. "Si soy una jaula -pensaba- estoy hecha para contener un ave en mi interior. Para que se balanceé en el columpio, tome su alimento del pequeño comedero y beba de la poza para el agua".
Así que una mañana, cansada de esperar, la jaula salió en busca de un ave.
- ¿Quieres vivir conmigo?- preguntaba a todos los pajaros que encontraba en su camino.
Muchos ni siquiera le contestaban. Otros le decían que tenían polluelos que alimentar o cielos que recorrer. La jaula comenzaba a sospechar que siempre estaría sola.
Un atardecer, encontró a un ratoncillo herido en el camino. El animal, con una pata rota  y   medio muerto,  pronto sería pasto de los depredadores. La jaula  lo cuidó, alimentó  y veló sus febriles sueños, protegiéndole de sus naturales enemigos con sus hierros,  hasta que poco a poco, el ratón  fue recuperando la salud.  Se hicieron amigos y por primera vez, la jaula se sentía bien. Más entonces recibió la visita del Ministro de las Jaulas conminándole a echar al ratón. 
- Tienes que echar a ese intruso. Eres  una jaula para pájaros y no puedes albergar ratones.
- Si lo echo ahora, no durará mucho. No puede aún correr  y se lo comerá quizá el mismo pájaro que luego venga a vivir conmigo.
-¡Ese no es asunto nuestro!
La jaula reflexionó. No podía perder al único ser que la hacía feliz por unas rígidas normas, así que hizo caso omiso de la orden y no sucedió nada. Mientras el pequeño roedor, mejoraba día a día. 
Cuando estuvo sano, la jaula  decidió que prefería quedarse sola a verlo triste. Preparándose para el adios, abrió la puerta. El ratón, tras semanas de encierro, corrió veloz al campo.
Al anochecer, oyó su voz. Se había hecho una especie de alas con plumas de pájaros cogidas del suelo y cómicamente imitaba los movimientos del vuelo.
- Eh, preciosidad...¿Tienes un rinconcito para mí?
Y el ratón se quedó en la jaula de las puertas abiertas. Cada día le traía una flor. De nuevo el Ministerio de las Jaulas mandó a su emisario para decirle que  una vergüenza y un mal ejemplo para todas las de su estirpe y que cerrase las puertas de inmediato. Esta vez, la jaula, ni le recibió.

La Rana.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me duele la cabeza. Buenas noches.
(Mont-se)

Marpin y La Rana dijo...

Lo sentimos, Mont-se. Que amanezcas much omejor. Un beso.

mária dijo...

Veo, que hay alguien con problemas. Mala suerte!. Con lo bien que se está en la cama cuando le duele a uno la cabeza. En fin.
Muy lindo el cuento, porque no me gustan las jaulas, ni las rejas, ni las vallas...y menos los que mandan tonterías.
Marpin y rana, pasaros por mi blog que tengo algo para vosotros.
Me encantan vuestros comentarios en mi blog.
Besos.

Marpin y La Rana dijo...

María, nos pasamos encantadisimos.
Muchas gracias. También a nosotros nos gusta teneros a ti y a tus palabras en este blog.

Un abrazo.