EL BLOG COMPARTIDO

jueves, 15 de abril de 2010

COLABORACIONES: TETE. "La última parada"


Tete, ademas  de ser todo corazón y la persona  con más energía postiva del mundo, es un cómico nato. Dentro de él viven, aparte de sí mismo,  varios personajes que van apareciendo según los estados de ánimos y circunstancias, desde un perro cobardón, a una gallina con mal caracter, pasando por uno de los componentes de The Platter. Todos ellos, junto a su creador,   nos alegran la vida a  los que tenemos la gran suerte de conocerle.
Hasta ahora ha sido el  asesor musical de este blog, pero hoy se ha animado y nos ha dejado un relato. 
¡Muchas gracias, Tete!

  
  Foto: Google tal como aparece en 
http://www.flickr.com/photos/monchor1/213698951/
LA ULTIMA PARADA 


En el andén número dos, después de recorrer su trayecto por enésima vez, la locomotora llega a la estación. Los pasajeros bajan, las mercancías se descargan. El maquinista recoge las pocas pertenencias que tiene consigo, una bolsa de tela con algo de ropa y los restos de la comida. Hecha un último vistazo a la cabina y baja de la locomotora, saltando el último listón de la escalera, como siempre. Ya en tierra y antes de alejarse pasa la mano por la barandilla, casi como un apretón de manos. 

Diez minutos más tarde sube a bordo el maquinista de maniobras. Enciende la locomotora y lleva los vagones de pasajeros hasta el andén cinco. En cuarenta minutos saldrán para el norte con otro tren. Los dos vagones de plataformas se dejan en la vía muerta "C." No serán usados más hasta el martes. Luego, manejando sólo la locomotora, se coloca en una de las vías principales y sigue recto entre el entramado de raíles. Cuando llega a las cocheras, las pasa de largo. El tren avanza otros quinientos metros mas dejando atrás la estación y empieza a frenar. En sus últimos metros de recorrido deja atrás un cambio de vía que no tiene ninguna identificación. El tren se detiene totalmente con un concierto de gruñidos y chirridos. Entonces las agujas de la vía cambian a sus espaldas. El maquinista acciona la marcha atrás. El tren gira hacia la derecha lentamente, avanzando por la vía recién abierta. 

La madera entre los raíles tiene algo de moho y el tren en su recorrido aplasta tierra y piedrecitas que descansaban encima de las vigas. A dos metros de los topes que separan el hierro de la tierra virgen, todos los frenos son accionados. La locomotora pierde la reducida velocidad en un instante y queda inmóvil en la última vía muerta de la estación. El maquinista coge su gorra del asiento vecino y sale cerrando la puerta de un golpe, para luego dar vueltas con llave. Se aleja silbando, sorteando vallas y raíles hasta la estación.

Si hubiese quedado alguien dentro de la locomotora hubiera podido ver el anden principal, donde el Presidente de la compañía de ferrocarriles, el Ministro de Fomento, el Alcalde, y otros excelentísimos señores sonreían a las cámaras delante del nuevo ferrocarril moderno, que cubriría mas recorrido que el viejo modelo en menos tiempo. Es mas aerodinámico, agraciado, e incluso tenia vagón-restaurante. Los periodistas pasan al interior del tren para cubrir el viaje inaugural. “Hoy es un día de progreso, de futuro”, dice un hombre trajeado a unos hombres con micrófonos y grabadoras.

Ninguno de los que quedan en la estación piensa en el pasado. En los cientos de maletas. Los miles de kilómetros. Multitud de pasajeros en su destino. Los abrazos en los andenes. Los niños que persiguen el tren mientras sale de la estación. El humo, las tormentas en marcha, las averías, las paradas en pequeñas estaciones locales. La grasa, las llaves inglesas, el oxido y el olor a gasoil. La vieja locomotora ya no le importa a nadie.

Por la vía número uno se ve alejarse como una bala una moderna silueta blanca.

Mientras, en la vía muerta, empieza a hacerse de noche.


 




11 comentarios:

Anónimo dijo...

Barcelena, 15 abril del año 2.010

Querido señor: Me ha gustado el mini-relato.Tengo que decirle que no es casi un apretón de manos. Es un apretón de manos.
Un abrazo para TETE de parte de José García, jubilado maquinista de Renfe.

Anónimo dijo...

Felicidades a tete por su relat y al blog por elegir a tan buenos colaboradores.

Javier Goicoechea

Marpin y La Rana dijo...

Un abrazo compañero Tete.

Que tengas favorables y felices vientos, en esta vida y en la siguiente.

(El cielo, la mañana y la noche oscura. Son los unicos testigos de mis pensamientos)

marpin_

Anónimo dijo...

Esta guapo el relato.
Si eres el de la musica te felicito
Pilar

Anónimo dijo...

Hello ; Teté

Joanna

Anónimo dijo...

me gusta la letra de la cancion y la foto bueno y lo que escribes quiero decir que todo es como una misma cosa

espero que escribas mas cosas

Marla

Anónimo dijo...

Tete: Yo soy la chica de tus sueños.

Anónimo dijo...

Eze Tete eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee Soy la chica de tus sueños eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Anónimo dijo...

Buena metafora.
No es el tren, si no el uso que se le ha dado y las personas, lo que fueron su alma.
Puede parecer triste verlo obsoleto, parado en la ultima estacion pero, yo no lo creo asi.

Ojala pueda yo dejar mi tren con esa "facilidad"....

Gracias Tete.

Marpin y La Rana dijo...

En nombre de Tete y del blog, muchísimas gracias a todos y todas por vuestros comentarios.

Anónimo dijo...

Buenisimo post un amante de los trenes y su hijo.