EL BLOG COMPARTIDO

viernes, 10 de febrero de 2017

Pisan las horas a los días. La quiero porque te quiere. Estaban los Hechos y eran muchísimos, y pocos tenían relación unos con otros. Agrupados y satisfechos, sólo a los Hechos se les prestaba atención: - Pero ¿cómo? le preguntó ella a él.


                            Carta silenciosa a la madrugada.

                                           Te escribo desde un paraje creado y derribado por los hombres. No hay molinos ni almas gigantes y el cielo se ha nublado por las tristezas de los solitarios. Mis comillas son sugerencias y un te quiero en la concisa certeza de mis puntos suspensivos, indicando caminos abiertos y cerrados. Salgo a tu encuentro porque ayer deseaba estar muerto. Hoy, deslumbrado por el rojizo atardecer en el que nos encontraremos, soy el desbordante gozo que se adentra en un instante, uno de esos que duran eternamente.


                                           Desearía vagar contigo por el cosmos. No se hacía dónde, pero a tu lado. Es la necesidad de compartir...





                                                  Marpin y la Rana.



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