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miércoles, 20 de julio de 2016

LO SIENTO, PERO NO CUELA.





Lo siento, pero ya no me dejo engañar. No me vale que me escriban en Navidad diciéndome cuanto me quieren y me echan de menos personas que no tienen conmigo ninguna relación el resto del año. No me sirve recibir felicitaciones por facebook en mi cumpleaños con grandes fotos de flores, cuando esas mismas personas me ven por la calle y ni me saludan. No me dejo engañar por personas a las que veo cada muchos años, y me dicen que me adoran. Tampoco me valen ya los retrasos de esos seres que te dicen que sí, que tenían que haber estado pero que no supieron-pudieron-quisieron-se les olvidó-o pasarón del tema.
Y entiéndanme, no quiero parecer desagradecida o prepotente. Agradezco las migajas de afecto, pero ya sé que son exactamente eso. O formulas de cortesía, o educación, o imposiciones de la moda o de las nuevas tendencias en las redes sociales. O lo que sea, pero a mi ya no me valen para fundamentar amores, amistades o afectos. El que está, está. El que quiere, quiere. Y el que quiere y está, no se olvida ni abandona. No se pierde en el bosque para lanzar de pascuas a ramos una bengala de colirines para decirte que no se ha ido, cuando ni lo ves, ni le oyes, ni te abraza.
A estas alturas de mi vida, quiero que si alguien me dice que está, esté de verdad y no con frases sacadas de internet o fotos de flores, que pueden quedar muy lindas, pero que no abrazan, ni besan, ni dan calor. Ya no me vale el más vale tarde que nunca. Prefiero un nunca honesto, a un tarde disfrazado que apenas rascas,  ves que es en realidad un olvido  camuflado.

Debe ser la edad, o esta alma sabia y torpe que no termina de aprender.
Tengan un buen día
Ranita