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domingo, 6 de diciembre de 2015

LA MAGIA. Recuerdo el día que todos los árboles se volvieron azules. Había llovido de una forma torrencial y los paisajes estaban embarrados.

Yo descansaba bajo unas ramas y un coche paró cerca de donde estaba. De él se bajó una pareja, y caminaron de la mano. Se miraban mucho y se reían. No me gustan los sonidos que hacen los humanos, pero sí me gustó aquella risa. Decidí acercarme un poco más y sin hacer ruido. Desaparecieron bajo una cueva de enramado y  hojas que un olivo generosamente les ofreció, y los sonidos cambiaron. A través del tejido universal que todo lo conecta, -pregunté que ocurría y la respuesta llegó de inmediato. "Entre aquellos dos seres fluía la fuerza más poderosa del cosmos."

De repente, sí, todos los árboles se volvieron azules. Lo malo es que, por mi curiosidad o impregnado del aquel poder,  yo mismo también me volví azul. Y, y desde entonces no me quito de encima a los coleccionistas de rarezas.

                                                Marpin y la Rana.

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