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jueves, 18 de junio de 2015

Por un instante de felicidad merece la pena vivir.


La unión entre el hombre y la mujer no tiene como única finalidad la procreación, sino la perpetuación de la especie, esa unión, debe perdurar, incluso después de engendrar,  en el tiempo que es imprescindible para alimentar y proteger a los hijos, que deben ser sustentados por aquellos que les trajeron al mundo hasta que sean susceptibles de salir adelante y de satisfacer sus necesidades por sí mismos.  

-John Locke-
MARPIN Y LA RANA









                         

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