EL BLOG COMPARTIDO

domingo, 12 de octubre de 2014

NAMASTE, inclino la cabeza y junto las manos. ¡ATRÉVETE A SABER! Sapere aude, siglo XVIII


Si trato de ir más allá me topo siempre con la paradoja, es decir, con lo divino y demoníaco, porque ambos son silencio. El silencio es hechizo del demonio, y cuanto más se calla tanto más peligroso es el demonio, pero el silencio es también la conciencia del encuentro Particular con la divinidad.
-Kierkegaard-





                                         Marpin y la Rana.