EL BLOG COMPARTIDO

sábado, 9 de agosto de 2014

Antiguamente los Humanos Perfectos eran sutiles - penetrantes - profundos. Difícil era comprenderlos: no pudiendo ser / comprendidos, trataré de describirlos.


Eran cautelosos como quien atraviesa un río en invierno. Eran prudentes como quien teme a sus vecinos. Eran reservados como el huésped de una casa. Eran indiferentes como el hielo que está por derretirse. Eran sencillos como la madera sin trabajar. Eran vacíos como los valles. Eran oscuros como las aguas turbias. ¿Quién puede aclarar lo oscuro cuando -deviene lentamente en luz? ¿Quién puede aquietar lo turbio cuando ello se purifica con calma? Aquel que sigue estos principios no alberga deseos. Quien alberga deseos permanece pequeño, siendo pequeño no se llegan a crear nuevas cosas.



                                             Marpin y la Rana. 

No hay comentarios: