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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Todas las personas somos iguales, aunque diferentes en algunos aspectos... He ahí un ejemplo: PUBLIO OVIDIO NASÓN (Sulmona, en Italia central, 20 de marzo del 43 a.C.- Tomos, 17 d.C) es el gran poeta de la segunda generación augustal, como Virgilio lo es de la primera.



Él mismo establece el paralelismo y su peculiaridad: "Las elegías confiesan que me deben tanto a mí como la ilustre epopeya a Virgilio" (Remedia, 395-396). Pero en destacar en el período de Octavio Augusto y en la paridad poética acaban los parecidos.

Virgilio, muy contra su gusto personal tan contrario a la vida cortesana y aun ciudadana en aras de la simplicidad rural, es el gran poeta del régimen, y quien proporciona al emperador aquel tinte mesiánico con el que ha pasado a la historia. Ovidio es el más claro exponente del cortesano elegante, frívolo y quizás poco responsable. Jamás tuvo aspiraciones políticas e, incluso, sus relaciones sociales se inscriben preferentemente en el círculo de la oposición a Augusto y, sobre todo, a Livia y Tiberio, quizás más por indiferencia ante las cargas del poder que por auténtica reflexión sobre una vida pública que le era totalmente ajena.



                                        Marpin y la Rana.

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